Un café con historia, un legado en cada taza.
Hace más de un siglo, en 1920, los antepasados de la familia Osorio
sembraron en las montañas de Dolores, Tolima, un cafetal que con los años se
convirtió en un tesoro familiar. Allí, entre neblinas y suelos fértiles, nació Café Lucía: un café que honra las raíces y mantiene vivo el legado de quienes lo cultivaron con paciencia y dedicación.
Lucía Osorio, inspiración y guía, nos dejó la enseñanza de que trabajar la tierra es un acto de amor y de respeto. Gracias a su legado, la finca San Isidro sigue siendo un espacio donde la tradición se conserva y se transforma en un café único: cítrico, con matices acaramelados, y elaborado bajo un proceso artesanal que cuida cada detalle.
Nuestros cafetales crecen bajo sombra, conviviendo con árboles y frutales que protegen la biodiversidad y ofrecen un entorno natural que se refleja en la calidad del grano. Además, trabajamos constantemente para reducir el uso de químicos, apostando por procesos biológicos y fertilizantes orgánicos elaborados a partir de los residuos del mismo café. Este compromiso se fortalece con el apoyo de aliados en diferentes regiones del país, productores de café orgánico certificado que comparten nuestra visión.
Café Lucía es más que un café: es la historia de una familia, el reflejo de una tierra generosa y la promesa de un futuro sostenible. Cada sorbo es un homenaje a la tradición, a la naturaleza y a las manos que con cariño lo hacen posible.
El arte de esperar, el valor de cuidar
El proceso productivo de Café Lucía comienza con la recolección manual del fruto maduro, cuidadosamente seleccionado para asegurar
solo los mejores granos. Estos se someten a un proceso artesanal de lavado, que consiste en una fermentación en agua con tiempos controlados y un posterior secado al sol en marquesinas o invernaderos, lo que permite alcanzar niveles óptimos de humedad y preservar la calidad del café pergamino.
RECOLECCIÓN MANUAL
FERMENTACIÓN CONTROLADA
SECADO AL SOL
TOSTIÓN MEDIA ARTESANAL
CALIDAD GARANTIZADA
Nuestros cafetales, cultivados a 1.850 metros sobre el nivel del mar, se benefician de la altura, la temperatura, la humedad y los suelos fértiles de la región,
condiciones que permiten que el café Arábica (variedades Colombia y Castillo) desarrolle un perfil único y diferenciado. Posteriormente, el café se almacena en
sacos reutilizables para conservar sus propiedades y pasa al proceso de trillado, en el que se retira la cascarilla para obtener el grano verde listo para tostar.
La tostión, realizada con control de temperatura y tiempo, potencia las cualidades sensoriales de cada microlote. Así logramos un café especial que ofrece notas a panela, chocolate, acidez cítrica, textura sedosa y un final herbal dulce. En diciembre de 2022, nuestro perfil de taza obtuvo una calificación de 84,5 puntos como café de especialidad.
Como pequeños productores, trabajamos en alianza con caficultores de la región que comparten nuestra misma visión de calidad. Gracias a ellos, garantizamos
disponibilidad del producto durante todo el año, manteniendo intacta la esencia artesanal y el cuidado que caracterizan a Café Lucía.
Nuestros Aliados
Contamos con el respaldo de Café Semilla Roasters, ubicado en Carrera 19 # 63 – 33 (Bogotá), un equipo de profesionales que garantiza un tueste preciso y consistente para resaltar las mejores cualidades de nuestro café del sur del Tolima.
Federación Nacional de Cafeteros de Colombia
2020
Certificación
Certificados como trilladora, tostadora, laboratorio y exportadora, asegurando calidad y cumplimiento de estándares nacionales.
International Coffee Organization (ICO)
2022
Membresía
Parte de la red internacional que promueve prácticas sostenibles y de calidad en el mercado global del café.
Sociedades BIC (Empresas con propósito)
2021
Membresía
Reconocidos como empresa con propósito social y ambiental, comprometida con el desarrollo sostenible.
Specialty Coffee Association (SCA):
2023
Membresía
Miembros activos de la comunidad internacional de café de especialidad (Miembro 2023).
Gracias a esta alianza, cada bolsa de Café Lucía conserva su frescura, aroma y perfil sensorial, reflejando la dedicación de productores, tostadores y amantes del buen café en cada etapa del proceso.
